La influencia de Corrado Giaquinto en los pintores españoles de  la segunda mitad del siglo XVIII

Corrado Giaquinto. Aparición de la Virgen a San Felipe Neri. c. 1737-1738. Óleo/lienzo. Colección particular.

José Antonio Val Lisa & Daniel Pérez Artigas

El pintor Corrado Giaquinto (Molfetta, 1703- Nápoles, 1766) fue junto a Giovanni Battista Tiepolo (Venecia, 1696 –Madrid, 1770), el pintor más importante y de mayor éxito de Italia y Europa cuando medió el siglo XVIII. Ambos fueron excelentes representantes de la pintura rococó. Pronto se les uniría el germano Anton Rapahel Mengs (Aussig, Bohemia, 1728- Roma, 1779), pintor que difundió el idealismo clasicista y que abrió el camino en Roma hacia el neoclasicismo pictórico. Los tres fueron las figuras estelares del panorama pictórico de las décadas centrales del siglo XVIII, y los tres fueron pintores de cámara de los reyes de España: Giaquinto de Fernando VI y de Carlos III, y Tiepolo y Mengs de Carlos III. La corte de España y los palacios reales, especialmente el Palacio Real Nuevo de Madrid, guardan, todavía, lo mejor la obra al fresco de los tres maestros.

Corrado Giaquinto, primero a través de Antonio González Velázquez y de Francisco Bayeu después con sus obras en Madrid y en Roma, estimuló e influyó decisivamente, durante el tercer cuarto del siglo XVIII, a los mejores pintores españoles del siglo XVIII. Francisco Bayeu llegó a ser, sin duda, el mejor y más completo pintor español del siglo XVIII, excepción hecha de Goya a partir de 1790. El cursus honorum de Francisco Bayeu, al que llamarón el Apeles español, fue muy destacado, tanto en la Academia de San Fernando como en la Corte, y su fama e influencia artística grandes, situándose por encima de otros pintores españoles de su  tiempo. Gracias a las enseñanzas de Francisco Bayeu y a los bocetos de sus obras zaragozanas y de las madrileñas de la década de 1760, que copiaron con frecuencia como ejercicio de aprendizaje en el taller del maestro aragonés pintores como Ramón Bayeu (1744-1793), Manuel Eraso Álvarez (1739-1813), José Beatón Martín (1746-1796) y Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828) asumieron en su formación  las obras de Giaquinto y la manera de pintar del italiano. Todos estos artistas asumieron pronto un academicismo clasicista estimulados por el influjo de la obra del pintor bohemio Anton Raphael Mengs, convirtiéndose la mayoría de ellos en pintores de cámara en el reinado de Carlos IV.

Francisco Bayeu. Construcción de la Santa Capilla del Pilar con ayuda de los ángeles. 1753. Óleo/lienzo. Museo Goya. Colección Ibercaja-Museo Camón Aznar, Zaragoza.

A grandes rasgos, este es el discurso expositivo de la exposición La estela de Corrado Guiaquinto en España: de González Velázquez y Bayeu a Goya, que la Fundación Ibercaja acaba de inaugurar en el Museo Goya. Colección Ibercaja- Museo Camón Aznar. La muestra reúne treinta y seis obras de grandes artistas de la segunda mitad del siglo XVIII: Corrado Giaquinto, Goya, Francisco y Manuel Bayeu, Antonio González Velázquez, José Luzán y Preciado de la Vega, procedentes la mayoría de colecciones privadas, de las que 21 se muestran por primera vez y 18 son inéditas.

El recorrido de la muestra se inicia con las obras El sueño de San José c. 1752-1753 y La aparición de San Felipe Neri c.1737-1738, de Corrado Giaquinto, dos de las obras destacadas que trajo de Roma, que fueron reproducidas por Francisco Bayeu y Antonio González Velázquez. En el mismo espacio expositivo se presenta la obra Una joven ofrece una copa de vino a un joven pastor, mientras contemplan sentados sobre un montículo la puesta de sol (1762) y Santa María Magdalena penitente c. 1740-1745, de Francisco Preciado de la Vega.

El ciclo de la Santa Capilla

El resto de la sala se dedica a las pinturas de la cúpula sobre la Santa Capilla el Pilar, se exhiben dos de los primeros bocetos de presentación que fueron desechados y los nuevos que se encargaron a González Velázquez bajo la supervisión de su maestro, que por primera vez se exponen juntos. Se trata de los bocetos en forma de lunetas Aparición de la Virgen del Pilar al apóstol Santiago y los primeros discípulos a orillas del Ebro (1752) y Construcción de la Santa Capilla el Pilar con ayuda de los ángeles (1752) y el boceto del cupulín El espíritu Santo en la Gloria (1752), que fueron retocados por Giaquinto. Cierra este capítulo las obras realizadas por Francisco Bayeu: Construcción de la Santa Capilla con ayuda de los ángeles, adquirido recientemente por la Fundación Ibercaja para el Museo Goya, Colección Ibercaja-Museo Camón Aznar de Zaragoza, que tras el estudio pormenorizado llevado a cabo por el profesor Arturo Ansón, comisario así mismo de esta muestra, se ha atribuido a Francisco Bayeu. Esta obra es pareja de la copia de la Venida de la Virgen del Pilar a Zaragoza y aparición al apóstol Santiago y a los primeros discípulos a orillas del Ebro también adquirida recientemente por el Grupo Jorge de Zaragoza. Ambas fueron realizadas por Francisco Bayeu en la segunda mitad del año 1753, cuando era ayudante de Antonio González Velázquez en la pintura al fresco de  la cúpula oval sobre la Santa Capilla del templo del Pilar de Zaragoza.

Francisco de Goya. Virgen del Pilar con Santiago y uno de los convertidos zaragozanos. c.1759-1760. Óleo sobre molde cartón de papel maché endurecido. Colección particular.

 Giaquintismo  

La segunda de las salas del museo está dedicada a los artistas aragoneses continuadores de la estela de Giaquinto: José Luzán, Francisco Bayeu y Francisco de Goya. El recorrido se abre con tres obras de José Luzán, maestro de Bayeu y Goya; Selene y Endimión c. 1765-1770, único cuadro de temática mitológica que se conoce de este artista, Nuestra Señora de los Remedios c. 1774-1775 y un San Cristóbal c. 1770-1775. De Francisco Bayeu, responsable principal del giaquintismo en Zaragoza, se pueden apreciar cuatro obras inéditas en esta exposición: La Virgen del Rosario y el Niño Jesús entregando rosarios a Santo Domingo de Guzmán y Santa Rosa de Lima c. 1754, Virgen del Rosario c. 1755-1756 y Santa Bárbara (1783). La muestra finaliza con siete obras de Goya de cronología temprana, tres son inéditas: Virgen del Pilar con Santiago y uno de los convertidos zaragozanos c.1759-1760, óleo sobre molde en cartón de papel maché endurecido, firmado en la cara y el reverso y primera obra conocida del pintor, en la que destaca su conservación en el tiempo y su peculiar modo de presentación, San Cristóbal c.1763 y Dios padre y el Espíritu Santo en la Gloria c.1763, una de las primeras obras de gran formato. También se muestran las dos versiones del ahora denominado Sacrificio a Príapo (1771) para su comparación. El discurso se completa con otro San Cristóbal c.1766-1767 y La Gloria o La Adoración del nombre de Dios c. 1771-1772, que pueden contemplarse en su ubicación habitual en la segunda planta del museo, junto al resto de las obras del pintor aragonés.

Esta exposición nos permite entender, disfrutar y amar un capitulo esencial de nuestra pintura, que también es nuestra historia.

La estela de Corrado Giaquinto en España: de González Velázquez y Bayeu y Goya. Museo Goya. Colección Ibercaja-Museo Camón Aznar. 24/06-26/09/2021

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