OBRA DE ARTE DEL MES

Retrato de Feliciana Bayeu, hija del pintor

José Antonio Val Lisa y Daniel Pérez Artigas

Después de su corta y conflictiva experiencia de formación  como pensionado de la Real Academia de San Fernando, por las desavenencias surgidas con su nuevo maestro, Antonio González Velázquez,  Francisco Bayeu regresó a su Zaragoza natal, donde desarrolló una intensa actividad pictórica entre 1759 y abril de 1763, convirtiéndose en el pintor más importante de la capital aragonesa. Tampoco  podemos olvidar sus grandes obligaciones familiares   como  cabeza de familia de sus cuatro hermanos huérfanos-Ramón, Josefa y María, eran menores de edad, pues tenían 15, 12 y 8 años-, Francisco Bayeu debió de sentirse atraído por la joven Sebastiana, pero también pensó lo necesaria que era una mujer en su casa. Sebastiana Merclein (1741-1796), hija del pintor de origen  flamenco Juan Andrés Merclein, y de la zaragozana Gregoria Salillas, fue una mujer importantísima en la vida de Francisco Bayeu. Fue su esposa,-se deposaron en Zaragoza el 26 de agosto de 1759, en la iglesia parroquial  de San Miguel  de los Navarros. Tenía 18 años cuando casó con Francisco, casi siete años mayor que ella-, su consuelo en momentos difíciles y desazón del pintor, y su enfermera y cuidadora en las sucesivas crisis de salud que padeció el pintor. 1

Retrato de Feliciana Bayeu. 1787. Óleo/lienzo. Museo Nacional del Prado

No fue Sebastiana una mujer hermosa, como se aprecia en el retrato que Francisco le pintó hacía 1787 y que  se conserva en el Museo de Zaragoza. Se lo hizo cuando tenía 46 años. Prescinde de fondo y presenta a la retratada con un aire muy natural, recogida su abultada melena rizada en la nuca y vestida con una sencilla blusa o esclavina blanca. Cobra así mayor acento la sustancia humana de Sebastiana, pintada en una clave  de intimidad doméstica que le otorga una apariencia sencilla y por completo ajena a la afectación de otros retratos de aparato dieciochesco. La técnica pictórica refuerza ese aire informal, basada en un modelado evanescente del rostro, unos efectistas empaste que construyen la vestimenta, unas pinceladas menudas pero muy sueltas que se esparcen por la espléndida cabellera y un ágil salpicado de  toques lumínicos. Son características que favorecen  la espontaneidad del retrato y que afloraron  en mayor o menor medida a lo largo de la producción de Bayeu, junto con cierto regusto naturalista al que siempre mostró inclinación, sin prejuicio de que prevaleciera su conversión a la corriente del idealismo clasicista. Las zonas visibles de la imprimación rojiza  y las manchas al óleo sobre el fondo confirman que se trata de un retrato de carácter informal, acaso un estudio del rostro para otra mayor y más elaborado, como es el caso, por ejemplo, de las distintas cabezas preparatorias individuales que hizo Goya para el retrato  colectivo de la familia de Carlos IV. 2

Sebastiana se desvivió por su esposo y por “Nina”, como llamaban a su hija Feliciana, así como por su cuñado Ramón, que le tenía mucho afecto y consideración, pues no lo olvidemos, Ramón, al permanecer soltero, vivió en Madrid siempre con Francisco y con Sebastiana, primero en la calle del Reloj, y desde 1777 en la casa de la calle de la Cadena. En el testamento que Ramón hizo en 1787 dejaba a su cuñada 6000 reales de vellón, como agradecimiento, sin duda, por los cuidados  y atenciones que con él tenía, más cuando estaba enfermo de saturnismo o de otras dolencias .3

Feliciana Bayeu y Merclein (Madrid 1774-1808). Nació cuando sus padres, Francisco Bayeu y Sebastiana Merclein, ya llevaban quince años de matrimonio y no debían tener muchas esperanzas  de ser padres. Fue su única hija y por ella sentía el pintor auténtica devoción. En junio de 1795, poco antes de la muerte de Bayeu, se casó Feliciana con Pedro Ibáñez, oficial de la Contaduría General de Correos. Su padre le dejaría en su testamento heredera universal de sus bienes.

Las tres miradas de “Nina”:  Hasta la fecha se conocen tres retratos de Feliciana- dos en colección pública, y uno en colección privada-.En estos retratos familiares de carácter íntimo, asistiremos al paso de niña a mujer, de la única hija de los Bayeu. Y no sólo aportan datos reveladores de la fisionomía de la retratada a lo largo del tiempo, sino que también aporta información de cómo Bayeu coloca los empastes y aplicaba los brillos aprendidos en su juventud y nunca olvidados.

Retrato de Sabastiana  Merklein. Ca. 1787. Óleo/lienzo. Museo de Zaragoza

Retrato de Felicina Bayeu (1787). (Inscripción ángulo inferior izquierdo: “Rt. De la Feliciana niña de 13 años”).  Museo Nacional del Prado:  Bayeu muestra a su hija de busto, llevando sobre la cabeza un complejo tocado compuesto por lazos que destacan por su coloración azulada y rosada, tras los cuales se adivina un paño o mantilla que cae sobre la espalda. El cabello oscuro enmarca un rostro juvenil del cual atraen inmediatamente los grandes ojos, velados por un leve halo de melancolía. La bien dibujada nariz y la boca, de labios ligeramente carnosos, contribuyen a realzar la sugestiva personalidad de un rostro todavía algo infantil, no obstante la vitalidad que expresa. El pañuelo al cuello y el breve fragmento de atuendo visibles completan una imagen probablemente nacida para la contemplación familiar más que para su exhibición pública, no en vano la indumentaria semeja sencilla y doméstica, en absoluto cortesana. Por su carácter inmediato e íntimo, así como por su evidente parecido con la técnica goyesca, fue considerado un cuadro de Goya, y con tal adscripción fue donado al Museo.  Allende-Salazar y Sánchez Cantón precisaron que sin duda era obra de Francisco Bayeu, de cuya producción es obra significativa, pudiéndola comparar con un cuadro que representa a la misma muchacha, pintada dos o tres años más tarde, también por su padre, que hoy guarda el Museo de Zaragoza. 4

Retrato de Feliciana Bayeu (1789-1790). Museo de Zaragoza: En este retrato del Museo de Zaragoza aparece Feliciana de más edad que el que tiene el Museo del Prado. En el de Zaragoza aparenta unos quince años. Es un retrato de busto hecho con una gran soltura de pincelada, con esa técnica bocetística que usó Bayeu en los retratos rápidos de familiares. De todos modos este retrato está perfectamente acabado y hecho con mimo. La muchacha tenía un rostro redondo y carnoso y una mirada poco expresiva. Transmite la sensación de apocamiento, timidez y bondad. Lleva una toquilla de lana blanca sobre los hombros y su textura está resuelta con pequeños toques de pincel empastados  que confieren a la superficie una evidente rugosidad. En el tocado verde con que se adorna la cabellera rizada, sus cintas y los toques  de luz de éstas, Bayeu utilizó unos modos de pintar que él había practicado en sus años juveniles, a modo de Giaquinto. 5 Feliciana poseyó el retrato de su madre junto al suyo propio de edad intermedia hasta el final de sus días. Luego quedó en poder de su viudo, según refleja el Inventario general  de los bienes  muebles, efectos y  demás haberes correspondientes a don Pedro Ibáñez; y a su difunta muger  doña Feliciana Bayeu Merclein, redactado en Madrid a la muerte de esta en 13 de noviembre de 1808, siendo valorado en 800 reales.6  Heredados  por sucesivos descendientes, fueron los dos cuadros finalmente  adquiridos por el Estado, el 30 de agosto de 1924, a Juan G. López-Cruz, casado con una descendiente de Feliciana Bayeu. Costaron diez mil pesetas  y fueron regaladas por el Estado al Museo de Zaragoza. 7

Retrato de Feliciana Bayeu, hija del pintor. Ca. 1792. Óleo/lienzo. Colección particular.

Retrato de Feliciana Bayeu (1792-1794). Colección particular: En este tercer retrato de Feliciana, su padre la representa más mujer y con una edad que puede estar cercana a los dieciocho o veinte años, quizá en vísperas de boda. Está representada en busto prolongado hasta medio brazo, con la actitud erguida del retrato de su madre y viste un ajustado vestido de color verde con mantilla blanca por los hombros, semejante a los que llevan las majas de La gallina ciega de Goya (1788), y el rizado cabello se toca con cintas y lazos de color rosa claro. En estos retratos familiares  Francisco Bayeu descubre el carácter íntimo con el que están concebidos y la técnica suelta con la que están ejecutados. No se trata de bocetos, sino de pinturas acabadas con el toque certero de un gran maestro que domina los efectos de las pinceladas largas y empastes en los cuellos de los vestidos, o de las secas y grumosas sobre la toquilla y los cabellos, u otras más vaporosas y diluidas en los adornos del pelo, combinándolas todos con una gran modernidad  dentro de una paleta de gamas frías y de colores claros. 8   En junio  del año 2007 se   mostró por primera y última vez  en Zaragoza este retrato,  en la exposición Francisco Bayeu y sus discípulos, comisariada por el Historiador del Arte Arturo Ansón. En octubre del mismo año, la obra  fue vendida por 650.000€  en Madrid, por la galería Christie´s a un coleccionista privado. 9

Ficha: Francisco Bayeu. Retrato de Feliciana Bayeu. Ca.1790. 45 x 37 cm. Óleo/lienzo. Museo de Zaragoza.  

Citas:  

 -1 Ansón Navarro, Arturo, Los Bayeu, una familia de artistas de la Ilustración. Colecicon Mariano Pano y Ruata Nº29. Caja de Inmaculada. Zaragoza, 2012. P. 115.

-2 Calvo Ruata, José Ignacio. Retrato de Sebastiana Merclein (ficha de catálogo). En. Goya e Italia. Estudios y ensayos. Gobierno de Aragón, Ministerio de Cultura, Fundación Ibercaja y Fundación Goya en Aragón. Museo de Zaragoza. 01/06-15/09/2008. P.295.

-3  Ansón Navarro, Arturo…Opus cite…P109-110.

-4 Luna, J. J. en: El retrato español en el Prado. Del Greco  a Goya. Museo Nacional del Prado. Madrid,  2006. P. 176.

-5 Ansón Navarro, Arturo. Retrato de Feliciana Bayeu (Ficha del catálogo). En Francisco Bayeu (1734-1795). Centro de Exposiciones y Congresos y Museo e Instituto de Humanidades “Camón Aznar”. Zaragoza. 18/04-19/05/1996. P. 236.

-6 Calvo Ruata, José Ignacio…Opus cite…P. 296.

-7 Ansón Navarro, Arturo…Opus cite… P. 236.

-8 Gutiérrez Pastor, Ismael.  Retrato de Feliciana Bayeu, hija del pintor (ficha del catálogo). En. Francisco Bayeu y sus discípulos. Catálogo exposición. Cajalón. Zaragoza. 19/04-15/06/2007. P. 252.

-9 Anónimo. Vendido por 650.000 euros el cuadro de Bayeu sobre su hija. El Periódico de Aragón 4/10/2007 (edición digital)

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