¡Auxilio!, de Juan José Gárate

Esta obra, representa el primer gran triunfo a nivel internacional de un todavía joven  y prometedor pintor turolense, becado  en Roma. Foto. J. Garrido Lapeña

José Antonio Val Lisa y Daniel Pérez Artigas

Roma, la meca de todo artista.

En el año 1889, tras haber estado cuatro años becado por la Diputación Provincial de Teruel en la Escuela de Dibujo, Pintura y Grabado de Madrid, Juan José Gárate está ávido de interés de marchar a Roma becado. Tras varias solicitudes enviadas por el artista a la corporación turolense, la junta de dicha institución acuerda, en noviembre de ese año, pedir informes sobre la capacidad, aplicación y adelanto a la Escuela-dependiente de la Academia de Bellas Artes de San Fernando-. No podemos olvidarnos que, a finales del siglo XIX, un artista iba a estudiar a un centro oficial, y luego marchaba en pos de becas, los premios, el mecenazgo institucional y el mercado privado 1.  El 7 de abril de 1890, el artista recibe un telegrama, en donde es informado de la concesión de su tan ansiada pensión por 4000 pesetas, durante dos años, para estudiar en Roma. Asimismo el artista tenía la obligación de enviar un retrato de un rey o personaje importante de la provincia el primer año, así como un cuadro original de asunto histórico, relacionado con Teruel o su provincia 2. Gárate enviará a esta corporación turolense, el retrato de Francisco Piquer, fundador del Monte de Piedad de Madrid, Los Amantes de Teruel,  el boceto de la Derrota de Carlomagno en el paso de Roncesvalles y La muerte de Diego Marcilla. La grata noticia quedaría empañada por la retirada, por parte del Ayuntamiento de Zaragoza, de la pensión que recibía, desde los 12 años, de 450 pesetas por sus extraordinarias dotes como artista. Pese a las súplicas del joven artista a la corporación municipal, está se mantuvo inflexible. Ya fuera porque el artista consideraba sus necesidades económicas  resueltas con las dos pensiones, por temer perder alguna, no llegó a notificar al Ayuntamiento su traslado. Ello fue seguramente un error por su parte, aunque lo fue todavía más el despreocuparse de dar al Ayuntamiento zaragozano con regularidad prueba alguna de sus progresos porque, aunque la pensión se le concedió sin imponer condición alguna, es indudable que el Ayuntamiento esperaba recibir, con más regularidad, certificados de sus estudios y alguna entrega de obras. Esta debió de ser la verdadera causa de que, cuando Gárate llevaba cuatro años en Madrid, el Ayuntamiento decidiera retirarle la pensión 3. Y Gárate tuvo que partir a la ciudad de los césares únicamente con la pensión asignada por la Diputación Provincial de Teruel. Antes de su salida del país, participará en la Exposición Nacional de Bellas Artes, con la obra ¿Si sabrá qué edad tiene?.

Garate
Restaurante sobre las aguas. 1890-1898. Óleo/lienzo. Col. Artística Municipal, Excmo. Ayto. de Zaragoza. Foto. Javier Romero.

A finales del siglo XIX, Roma, la Ciudad Eterna, seguía ejerciendo como el centro del mundo católico y foco artístico de mayor peso histórico, rivalizando a sus ojos con París en el papel de La Meca de los artistas, adonde éstos debían dirigir sus miradas en busca de inspiración 4. La Academia Española de Roma, era la cima de las aspiraciones de la mayoría de los pintores nacionales. Esta academia se fundó en 1873, y recibía becarios seleccionados en duro concurso-oposición. Las becas duraban tres años y tenían una dotación de 2.500 pesetas anuales. Para concurrir, el solicitante tenía que residir en Zaragoza y contar con,  al menos treinta años de edad 5. Durante su primera estancia italiana, Gárate realizará las obras Alfonso II, Safo y su cuadro Prisión de Isidro Antillón, obra de magnífica ejecución, desaparecida durante la Guerra Civil, y de la cual sólo conocemos el boceto original, y una fotografía, realizada por su hermano Ricardo. La obra, le valdría la prórroga por parte de la corporación turolense, por otros dos años más, con las mismas obligaciones con las que se fue a Italia 6. Para un pensionado, era un firme aval contar con la aprobación del maestro Pradilla, como antes en España lo habían sido los consejos de Marcelino de Unceta para los jóvenes pintores aragoneses que iban a Madrid. La primera visita que realiza Gárate cuando llega a Roma en 1890, fue al estudio de Pradilla, con una carta de recomendación del pintor Bernardino Montañés 7.

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Puerto pesquero, Venecia. Ca. 1893. Óleo/lienzo. Museo de Zaragoza.

Años más tarde, en este caso desde las páginas del Diario de Avisos e Zaragoza, nuestro artista recordaría lo que ahí vieron sus ojos:

“Recibióme el Sr. Pradilla, ceremoniosamente, al principio; pero apenas le entregué y leyó mi carta de presentación, su afabilidad  no tuvo límites para conmigo y comenzó a interrogarme sobre cosas de la tierra natal con el mismo interés que se  tratase de su propia madre. Poco a poco iba fijándome en los lienzos que cubrían las paredes de la amplia salsa en que nos encontrábamos. Pasé la vista por el precioso boceto de techo que pintó para la casa de los señores marqueses de Linares, en Madrid; examiné los estudios preparatorios para pintar el célebre cuadro de la Rendición, algunos apuntes representando escenas de costumbres de la campiña de Roma, tomadas rápidamente del natural e infinidad de manchas de paisaje con figuras y sin ellas, verdaderos prodigios de color y de líneas. Pero mi admiración subió del punto al contemplar dos bocetos, distintos, del cuadro titulado El suspiro del Moro. Eran dos maravillosos borrones coloreados, las tablas sin cubrir por algunos sitios, por otros con mucho color, dominando esos grises delicados que observan los días en que el cielo aparece cubierto de nubes. Ambas tablitas están pintadas en un monte próximo a Granada, con los modelos en movimiento, vestidos de moros. Pradilla ha sorprendido, con la rapidez de una instantánea, la armonía justa en valores de aquella complicada gama de tonos, en el movimiento preciso en que la luz ilumina el espacio a través de las nubes desgarradas por el viento. La lucha de tonos blancos, acaso la más ingrata en nuestro arte, es verdaderamente titánica. En que no ha visto pintar al aire libre en uno de  esos días nublados, en que de diez en diez minutos cambian las entonaciones de cada parte del paisaje, viéndose a veces más claros y vibrantes los términos lejanos que los próximos, no puede formarse una idea de la extraordinaria labor de los estudios. Después de referirme el artista curiosos pormenores acerca de los preliminares de dicha producción artística, me introdujo en su estudio de trabajo y pude ver los bocetos convertidos en realidad, o sea el cuadro El suspiro del moro… Salí del estudio del maestro con el mismo sentimiento que debió experimentar Boadbil al despedirse de su ciudad querida; el dejaba de ver Alhambra de Granada y yo dejaba de ver la Alhambra de la pintura” 8.

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Senador romano. 1890-1898. Acuarela/papel. Colección particular.

El contacto de Gárate con la colonia de pintores españoles fue muy rápido; especialmente con los aragoneses. Ahí se encontraban, aparte del citado Pradilla, Hermenegildo Estevan, que hacía de secretario de la academia, y Mariano Barbasán. A la mayoría de estos pintores se les puede considerar desde Aragón como la Escuela de Roma, sobre todo  por el ascendiente y magisterio que Pradilla ejerció sobre sus paisanos, pero entendida en el sentido amplio de un modo de pintar parecido, con temas comunes en bastantes de ellos, una orientación por los paisajes habitados por figuras y escenas populares, de mayor aceptación en el comercio internacional que el paisaje puro, y una técnica de pinceladas menudas para aplicar colores de efectos realistas pero brillantes 9. Por lo que conocemos de Gárate, se dedicará a los paisajes venecianos, de efectos y juegos lumínicos. Este tipo de obras, que Gárate repitió  en numerosas ocasiones,  cuajó entre artistas y público, respondía a una estrategia cuyo único fin era mostrar destreza y habilidad técnica.  

Estos artistas, durante su pensionado, tenían la obligación de hacer viajes. Unos acudirían por los pueblos de las cercanías a Roma. Desde las Paludes Pontinas hasta Nápoles y Capri, otros en cambio, se decantarían por las calles estrechas de Anticoli Corrado.

Nuestro artista, a través de óleos, o acuarelas, de impecable factura y ejecución, realizará tanto escenas costumbristas italianas  así como temas mitológicos, paisajes o desnudos.

Entre abril de 1892 y julio de 1893, Gárate consigue un permiso, por parte de la Diputación Provincial de Teruel, para volver a España. Primero acudirá a Zaragoza, a ver a su madre, para más tarde acudir a Albalate, su querido Albalate. Por los senderos de su querida tierra turolense, Gárate,  recogerá en sus lienzos escenas  campesinas, de onda tradición regionalista, así como algunos retratos, con ciertas dosis de academicismo 10.

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Canal veneciano. 1893. Óleo/tabla. Colección particular.

Venecia, cautiva al artista.

Una vez que ha disfrutado, de su estancia vacacional, Gárate regresa  a Roma, para continuar su formación. Será en Venecia, cementerio de tantas esperanzas,  y trono de otras tantas, dónde nuestro artista obtendrá la fuente para sus composiciones. Mercados, palacios, iglesias, como San Francisco de Asís, o la catedral de San Marcos, con ese aire oriental, representado sin llegar a caer en la típica postal,   la luz en el ocaso de la noche, con sus lentos gondoleros, y sus ciento setenta canales. Todo aquello que un artista pudiera soñar, se encontraba ahí, al alcance de su mano 11. Pero la primera gran oportunidad de triunfar de Gárate, llegaría con una obra pintada en esta bella ciudad italiana, “Mi primer cuadro de exposición Auxilio, fue pintado en Venecia y llevado a Berlín, donde mereció los más calurosos elogios de la crítica en las más autorizadas revistas de arte y mi nombre figuró al lado de los de Pradilla, Sorolla y otros que ya tenían reputación mundial. Este mismo cuadro obtuvo en Madrid una tercera medalla” 12. Así es, Gárate  presentó Auxilio junto a tres obras más (Retrato, Los prensadores de uvas y Pasatiempo de los antiguos romanos) a la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid de 1895, dónde conseguirá medalla de tercera clase. Antes de remitirla a Berlín, enviará en el año 1896 Auxilio acompañada de Primera comunión, a la Exposiciónde Bellas Artes e Industrias Artísticas de Barcelona, en donde ambas figuran con los números de catálogo 129 y 130 respectivamente 13.  En la obra aparece una perspectiva arquitectónica de estructura diagonal a la base de una sucesión de bellos edificios venecianos al pie del Gran Canal, donde dos grupos de personas se distribuyen en torno a una gran escalera de piedra. Mientras un primer grupo compuesto por mujeres y niños parece observar una escena con gran expectación, el segundo, formado por adultos, se muestra presa del pánico y del dolor. Todo ello hace intuir una cruel desgracia, que bien pudiera ser el hallazgo de un cuerpo muerto que de forma intencionada esconde el pintor tras la escalera. Aparecen seis niños de diferentes edades y de ambos sexos. Todos ellos muestran unas proporciones anatómicas correctas, especialmente los dos niños de menor edad. El más pequeño está desnudo y en brazos de la niña adolescente. Los atuendos son variados, de colores fríos y cálidos, el niño mayor aparece en traje de baño y cuatro de ellos van descalzos. La actitud expectante de los pequeños denota una escena llena de dramatismo. Es de los escasos cuadros de pintura donde se representa a todos los niños de espaldas 14.

Bajo el título ¡Qué se ahoga!, este cuadro, aparecerá reproducido en el nº 3, de la revista Aragón Ilustrado (1899). En el año 1990, el cuadro formó parte de la donación gratuita al Gobierno de Aragón que, Concepción Gárate López, hija mayor del pintor realizó a perpetuidad para que se conservara en el Museo de Zaragoza. Esto dio lugar a una valiosa retrospectiva, que se inauguró en dicho museo, en enero de 1991, y que, más tarde, recorrió las tres capitales de provincia. Por último, en 1996, Tuzsa (Transportes Urbanos de Zaragoza), en colaboración con el Ayuntamiento de Zaragoza, dentro de su colección “El bus te acerca al arte”, reproducía detalles de obras pictóricas procedentes del Museo de Zaragoza en bono buses y bonos mensuales. Auxilio, apareció representada en el mes de julio de aquel año, aunque en el título apareciera como Venecia 15.

Regreso definitivo a España.

Tras ocho años becado en Italia, y una muy breve estancia en París, Juan José Gárate regresa a España, en el año 1898, instalándose en Zaragoza. Los primeros éxitos del artista llegarán en la ciudad del Ebro, a través del retrato, convirtiéndose en muy poco tiempo, en uno de los tres retratistas de moda de la ciudad, junto a Oliver Aznar y un joven Francisco Marín Bagües.

Ficha: Juan José Gárate. ¡Auxilio!. 1893. Óleo/tela. 160×107 cm. Museo de Zaragoza.

  Citas.

  1.   Lorente Lorente, Jesús Pedro. Del romanticismo al simbolismo. en El libro de oro del arte aragonés. El periódico de Aragón. Zaragoza 1998.P 208
  2. Val Lisa, José Antonio. Juan José Gárate. Tiempo y memoria. Prensas de la Universidad de Zaragoza. P. 34-35.
  3.  Lorente Lorente, Jesús Pedro. García Guatas, Manuel. Pintores pensionados por el Ayuntamiento de Zaragoza. Artigrama. Revista del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza. Nº4, 1987. P240.
  4.   Lorente Lorente, Jesús Pedro. La influencia del París de la Belle Époque en los artistas aragoneses. en La seducción de París: Artistas aragoneses del siglo XX. Museo Goya Colección Ibercaja. Zaragoza,  2005. P20.
  5. Esaín, Jaime. Maestros aragoneses del siglo XIX. Ilustre Colegio de Médicos de Zaragoza. 2007. P. 15.
  6. Val Lisa, José Antonio. Juan José Gárate. Tiempo y memoria. Prensas de la Universidad de Zaragoza. P. 37.
  7. García Guata, Manuel. La escuela aragonesa de pintura en Roma. en Escuela de Roma. Pintores aragoneses en el cambio de siglo. Paraninfo de la Universidad de Zaragoza. 2013. P. 13-14.
  8. Gárate Clavero, Juan José. Los nuestros. Francisco Pradilla. Diario de Avisos de Zaragoza. 19/02/1905. P. 1.
  9. García Guatas, Manuel. Escuela de Roma. P. 14
  10. Val Lisa, José Antonio. Juan José Gárate. P. 41
  11.  Ibídem. P. 42
  12. Gárate y Clavero, Juan José. Galería de profesionales. La Voz de Aragón. Zaragoza. 30/05/1925. P. 8.
  13. García Loranga, Ana. García-Rama, J. Ramón. Pintura del siglo XIX. Aragón, La Rioja y Guadalajara. Ibercaja. Zaragoza, 1992. P104
  14. Fleta Zaragozano. Jesús. Los niños representados en la obra del pintor Juan José Gárate. Revista Aragón Turístico y Monumental. Nº387, Año 94. Zaragoza, diciembre 2019. P 12-13.
  15.  Val Lisa, José Antonio. Juan José Gárate. P. 137

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