La dimensión emocional de las artes plásticas

José Antonio Val Lisa y Daniel Pérez Artigas

Alegría, miedo, pena rabia. Las emociones son una parte fundamental de nuestra experiencia y determinan en gran medida las decisiones que tomamos individual o colectivamente. La ciencia ha comprobado su importancia y las ha definido como un programa de acciones inteligentes que sirven para la regulación de la vida. A lo largo de la  historia del arte, la representación de los afectos ha sido motivo recurrente en las distintas disciplinas artísticas. La Fundación la Caixa, presenta en el Caixaforun Zaragoza, una exposición que se enmarca en la voluntad de la entidad de generar conocimiento y resaltar la capacidad de conmover que tiene el arte contemporáneo. Poéticas de la emoción, que así se titula esta exposición, recorre algunas formas de la representación de las emociones en las artes visuales a partir de piezas de diversas épocas. Las obras seleccionadas, muestran cómo se transforman las emociones básicas en emociones estéticas representadas por medio de gestos, signos y formas que sobreviven a lo largo del tiempo.

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Anónimo. Escuela hispanoflamenca, Descendimiento de la Cruz, 1500-1510. MNAC. Museu Nacional d’Art de Catalunya, Barcelona © Museu Nacional d’Art de Catalunya, Barcelona, 2019.

Son un total de 45 obras, de 21 artistas, que recorren los últimos 700 años de la historia del arte. Cuenta con un total de quince prestadores, una parte importante de la selección de obras, proviene de los fondos de la Colección la Caixa de Arte Contemporáneo. Del resto de prestadores, destaca, la Fundación Joan Miró, el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Palma, la Colección Corporativa Iberdrola o el Museo Nacional de Escultura de Valladolid

La exposición de divide en tres ámbitos: El primer grupo ahonda en la emoción del sujeto a partir de la representación expresiva de los personajes protagonistas, a través de obras contemporáneas y piezas de arte religioso que expresan dolor o tristeza. En la muestra, varias piezas correspondientes al arte religioso Descendimiento de la cruz (1500), el Llanto sobre Cristo muerto, de Esteban Jordán (1567-1600), o ya más académico esta Piedad, de Ramón Padró (1850). El arte religioso, se caracteriza por la función transmisora de  esos afectos al espectador, ya que su objetivo era conmover al fiel, otorgando a la obra una percepción empática. En algunas ocasiones, estos gestos, acaban por convertirse en símbolos del dolor, cómo en la fotografía de Las mujeres de Kosovo (1998), de Enric Folgosa Martí, el fotoperiodismo utiliza el poder evocador del realismo de la fotografía y su capacidad de afectar para conmover a la manera del arte religioso.

El segundo ámbito, presenta un conjunto de piezas, en  las que la  emoción se expresa metafóricamente gracias a  la traslación del estado del  ánimo del artista al paisaje representado. La representación de los fenómenos naturales, tiene en Joaquín Mir, a su principal representante. Su obra Puesta de sol (1903), expresa su atracción casi mística ante los acantilados de Mallorca a través de un uso del color explosivo y vitalista.

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Bill Viola, The Silent Sea, 2002 © Bill Viola. Fotografía de Kira Perov.

Finalmente en el tercer ámbito se analiza la forma mediante la cual el arte se apropia de la emoción que vertebra el campo social: desde los movimientos sociales, hasta las celebraciones populares. La rabia de la protesta y la indignación, se convierten en las formas capaces para rebelarse contra las fuerzas opresoras. En Estudio de mujer gritando (1940) de Julio González, refleja el sentimiento de impotencia originado por la injusticia y la represión provocadas por la Guerra Civil. Esta pieza, se considera todo un símbolo de la resistencia al fascismo, encarnado en el grito y los brazos extendidos de la figura femenina. Por el contrario, el ritual tradicional de la fiesta, enlaza con una tradición de práctica religiosa de tal manera que un grupo o comunidad libera emociones, según la época y la cultura en las que se produzca. El ejemplo más claro es sin duda la obra Danza Vasca (1888) de Darío de Regoyos,  la pintura señala cómo puede la repetición gestual de la ceremonia anular o forzar las  emociones gracias a las cuales el festejo ha sido creado.

Nos encontramos ante un mapa iconológico que permite crear conexiones entre diversos contextos y estilos develando la importancia de la emoción y sus formas en la historia del arte

Caixaforum Zaragoza. Poéticas de la emoción. Hasta el 27 de octubre

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