La serie de cobres flamencos del taller de Jan van den Hoecke 

José Antonio Val Lisa & Daniel Pérez Artigas 

El Museo Goya de Fundación Ibercaja expone por primera vez la Historia de David. Se trata de doce cobres pintados al óleo, realizados en la primera mitad del siglo XVII por el taller del artista Jan van den Hoecke. Estos cobres forman una serie unitaria en la que se nos describen diversos episodios tomados del Antiguo Testamento, del Libro de los Reyes o de Samuel. Este grupo de pintura religiosa, que pertenece a la colección de la Fundación Ibercaja, procede de los Países Bajos españoles. 

Abigail saliendo al encuentro del rey. Óleo sobre cobre. Primera mitad del siglo XVII. Fundación Ibercaja. Foto. José Antonio Val

Amberes, la capital de las pinturas sobre cobre.  

En el siglo XVII, la demanda de obra flamenca en España se debió a un cambio de gusto por parte de patronos y coleccionistas -principalmente aristócratas y, por extensión, órdenes religiosas y conventos-, que valoraron especialmente el virtuosismo técnico de algunos talleres de pintura de Amberes. Por otra parte, esta técnica ofrecía novedades respecto la pintura sobre tabla o el lienzo, como el proceso de preparación del soporte, con resultados más homogéneos y uniformes. De igual modo, sus reducidas dimensiones permitían un óptimo transporte y mayor intervención del artista o del taller sobre la composición final. Por tanto, el resultado eran pinturas basadas con frecuencia en obras de grandes maestros y de una calidad media superior. Estamos pues ante pinturas vistosas, coloristas, luminosas, brillantes y variadas en contenidos de géneros narrativos: escenas mitológicas y alegóricas, imágenes devocionales, pintura de género, de paisajes, e interiores arquitectónicos, retratos y copias de otras obras.  

Gracias a la fama y valía de Rubens, que fue consciente del beneficio económico que conllevaba asumir el control directo sobre la reproducción de sus propias obras obtuvo en 1619 el privilegio y la licencia para llevarlo a cabo. La finalidad de estos talleres no era el del reconocimiento y la fama ante la ejecución de un trabajo artístico original, sino más bien la producción comercial en forma de lucrativo negocio a través de un trabajo colectivo y anónimo, recurriendo para ello a las copias más o menos literales de aquellos modelos de eficacia demostrada. Por otra parte, la rigidez normativa sólo autorizaba la firma cuando la obra era original del titular del taller, y no así cuando había sido realizada por un colaborador. Aunque no faltaron las piezas que constituyen temas aislados en la pintura flamenca sobre cobre, la idea de serie era recurrente en la mayoría de los casos. Una de las series más extensa y completa de las conservadas en Aragón es la formada por doce pinturas sobre la vida de Cristo, muchas de ellas firmadas por Guillermo Forchondt, que en la actualidad cuelgan en los muros laterales de los dos primeros tramos de la ermita del Santo Sepulcro, ubicado en el célebre calvario de Alloza (Teruel). 

España, recibió un auténtico aluvión de estos cotizados objetos artísticos que eran enviados de forma masiva desde el puerto de Amberes con destino a los puertos de Bilbao, Málaga, Sevilla o Cádiz. También llegaron por vía terrestre (a través de la cordillera pirenaica, con la inevitable intervención francesa). A Aragón, llegaron estos y otros objetos artísticos, -principalmente tapices-, mediante la presencia de artífices del Norte de Europa que se desplazaron a la Península, o a través del coleccionismo de miembros de la nobleza local, quizás el ejemplo más claro sea el de Carlos de Guerra y Aragón, Alagón y Borja, y su esposa María Enríquez  de Guzmán y Cordova, quienes habían vivido durante diez años (1670-1680) en territorio flamenco, donde el duque fue capitán general de la Caballería ligera y desde 1675 gobernador y lugarteniente de los Países Bajos meridionales. También debemos destacar llegada a la península de grabados provenientes de aquel país, que contribuyeron a la difusión de modelos y composiciones que fueron imitados o interpretados hasta la saciedad por los artistas locales.  

David llevando la cabeza de Goliat a Jerusalén. Óleo sobre cobre. Primera mitad del siglo XVII. Fundación Ibercaja. Foto. José Antonio Val

Jan van den Hoecke y su taller.  

Este pintor y dibujante flamenco (Amberes, 1611-1651), formado por su padre, el también pintor Gaspar van den Hoecke, colaboró junto a su progenitor en varios trabajos demostrando habilidad para realizar contornos precisos y dibujo claro. De su primera etapa como pintor, parece probado que fue alumno de Rubens en su Amberes natal, en la década de los años treinta. Entre 1637 y 1644 marchó a Roma, formando parte del elitista grupo de los Virtuosos del Panteón. Su obra, en esta etapa, se familiarizó con la de Guido Reni, de quien heredaría cierta idealización clásica en la representación de las figuras. Algunas de sus obras de ese momento muestran influencia de Poussin y de Domenichino. Esa tendencia clasista le permitió entrar al servicio del archiduque Leopoldo Guillermo, gobernador español en Bruselas, para el que trabajaría tanto en Viena como en Bruselas.  

La colección de cobres de la Fundación Ibercaja muestra una calidad desigual, lo que denota que fueron realizados por varios artistas de un mismo taller, -la escena en la que David toca el arpa ante el rey Saúl se repite casi exactamente igual en otros dos cobres conservados uno en La Rioja, en la ermita de Tómalos, en Torrecilla de Cameros, y el otro en la iglesia de Santa Cruz, en Nájera-.Al mismo tiempo, debe recordarse que los cobres de mayor calidad: Unción de David, David llevando la cabeza de Goliat a Jerusalén o Abigail saliendo al encuentro del rey, manifiestan evidentes conexiones formales con la obra del propio van den Hoecke en su primera etapa en Amberes. Así, la escena David llevando la cabeza de Goliat a Jerusalén, repite exactamente la misma composición tal y como aparece en un cuadro al óleo titulado Triunfo de David (Ca. 1635), conservado en el Kimbell Art Museum de Forth Worth, en Texas, USA.  

Serie Historia de David. Museo Goya de Fundación Ibercaja. Museo Camón Aznar. Hasta el 3 de septiembre del 2023.    

Deja un comentario