Un viaje en el tiempo por la Colonia de Caesaraugusta en 17 piezas

Pintura mural de las musas. (detalle de la musa Clío). Mortero de cal y pigmentos. Primer tercio del siglo II. Museo de Zaragoza. Foto. José Antonio Val.

José Antonio Val Lisa & Daniel Pérez Artigas

Unos ochocientos años antes del nacimiento del Cristo, una pequeña aldea surgió en la misma orilla del río Ebro y desde entonces no ha dejado de estar habitada. Un vado en el Ebro, junto al cual confluyen otros dos ríos, uno marca el rumbo norte y el otro el sur, un estratégico territorio donde se tocaban diversos pueblos como iberos, celtíberos y vascones. Estas fueron las cualidades que facilitaron la decisión política del Estado romano para establecer aquí una ciudad del máximo rango (colonia inmune), la única en todo el imperio que ostentaba el mismo nombre completo que el emperador, Cesar Augusto

Aprovechando el cierre temporal del Museo de Zaragoza, el Museo del Teatro Romano de Caesaraugusta, acoge la exposición CCA·XVII. Caesaraugusta en 17 piezas. Se trata de 16 piezas que proceden del Museo de Zaragoza y dos que provienen del Ayuntamiento de Zaragoza. La exposición en conjuntoaporta piezas que ofrecen una pincelada sobre la vida cotidiana de la ciudad durante un largo lapso de tiempo (siglo I al IV) y más adelante, hasta el siglo VII; completando así la construcción de la vida en Caesaraugusta, Se exponen diferentes materiales: mármol, metales, arcilla. Materiales que hablan de destrezas artesanales, de escultura, de ritos religiosos y rituales durante la comida principal romana, la cena. Pero también hacen referencia al comercio, a los comerciantes, a los precios de los productos, a las clases sociales, a la geografía de la ciudad, a lo litigios con poblaciones cercanas, a las viviendas y a la muerte con sus cementerios en las salidas de la urbe hacia los cuatro puntos cardinales

Casco legionario. Bronce y hierro. Primera mitad del siglo I a. C. Museo de Zaragoza. Foto. José Antonio Val.

La Guerra

Tuvo una larga pervivencia en la República con evoluciones técnicas desde las Guerras Púnicas del siglo III a. C. hasta el siglo I a. C. Algunas representaciones artísticas han interpretado esta tipología también en cuerpos de caballería. Precisamente durante el convulso siglo I a. C., en el periodo conocido como República Romana Tardía, el valle medio del Ebro fue escenario del enfrentamiento entre facciones romanas pugnando por la hegemonía en el control del Estado Romano dando paso a cruentas guerras civiles. Primeros hombres de roma como: Cayo Mario, Lucio Cornelio Sila, Quinto Sertorio, Pompeyo Magno o, incluso Cayo Julio César estuvieron detrás de batallas, asedios y destrucciones en la Hispania Citerior durante casi un siglo. Es por ello que este casco aparecido en el entorno de Azuara, a unos 55 kilómetros de Zaragoza, pudo estar relacionado con esos movimientos de tropas

As de bronce. 37 d.C. (reverso). Ceca de Caesaraugusta. Museo de Zaragoza. Foto. José Antonio Val.

Una nueva Colonia

Asentados los legionarios de la IV Macedonica, La VI Victrix y la X Germina en la nueva Colonia, estos, sus primeros habitantes, asumirán el rol de dotar la ciudad de los elementos urbanísticos típicos de una pequeña Roma. Entre estos elementos sabemos que también estuvo uno fundamental para la vida en la Antigüedad: la producción de cerámica. Desde material constructivo como ladrillos y tejas, pasando por útiles de almacenaje y transporte como tinajas, orzas y ánforas, así como vajillas de cocina y servicio de mesa, se fabricaban fundamentalmente en esta dúctil materia. Caesaraugusta poseyó un importante barrio alfarero que nutrió en gran medida las necesidades de la Colonia y su hinterland. Extramuros, como marcaba la legislación romana para evitar incendios y afecciones a las viviendas, en el entorno de las actuales calles de San Pablo y Predicadores, la arqueología urbana ha recuperado importantes restos de hornos y telares que acreditan esta existencia

Este As de bronce, que figura en la muestra, tiene la particularidad de pertenecer a las últimas series acuñadas por la Colonia en época del emperador Calígula. Emperador que recibió de la ciudad un reconocimiento extraordinario al ser nombrado duoviro honorifico. La escena del reverso de la moneda nos habla del rito fundacional de la Colonia. El sacerdote vestido con larga toga dirige la yunta de bueyes marcando con el arado el pomerium o perímetro sagrado que acogerá la nueva ciudad. Los investigadores estiman que esta ceremonia tuvo lugar, para el caso de Caesaraugusta, en el solsticio de invierno del 15 a. C. haciéndolo coincidir con el cincuenta aniversario de la concepción del emperador Augusto

Fauno ebrio. Mármol. último cuarto del siglo I a primera mitad del siglo II. Museo de Zaragoza. Foto. José Antonio Val.

Las Bellas Artes

En su primer siglo de vida, la ciudad rebasó su perímetro urbanístico inicial. Buena prueba de ello son el barrio residencial. No se ha documentado de momento plantas completas de viviendas, aunque sí existen multitud de estancias o Domus detectadas, como las denominadas domus de las murallas o las del barrio residencial oriental donde apareció el Fauno ebrio, una fuente ornamental de mármol de Thasso esculpido con excelente factura y detalles a trépano. Algunos investigadores la han vinculado esta escultura a los tipos creados por la famosa Escuela de Pérgamo, en la actual Turquía, de gran prestigio en la Antigüedad. La pieza reproduce una escena en la que aparece la figura mitológica de un joven fauno acostado, dormido en postura descuidada, apoyando la cabeza sobre un odre de vino por donde brotaría el agua.

Las escenas mitológicas, a la par que religiosas, eran motivos habituales en los encargos muralistas y musivarios, artistas itinerantes, que durante siglos ornamentaron las casas de mayor riqueza de la Colonia como la domus de las murallas o la domus de la calle Añón entre otras. En esta exposición, figuran el Mosaico de El juicio de París, confeccionado con teselas de piedra y vidrio policromo presenta con gran definición parte de una escena en la que aparece un varón tocado con gorro frigio y feroz quimera en el frontal. La figura se encontraría en la esquina superior derecha del emblema o escena, muy escorada junto a la orla sogueada que lo enmarcaría. La otra escena que podemos apreciar, es una pintura al fresco, que forma parte del mural de las musas. Se trata de una figura femenina retratada hasta el busto y de mirada de frente sobre fondo blanco. Presenta el pelo negro, largo llegándole hasta los hombros y va tocada con una diadema de plumas. La vestimenta, una túnica blanca, y el resto de atributos ha hecho identificarla con la musa Clío, musa de la Historia. Considerando esta identificación sería probable que el resto de paredes del lujoso triclino, en el entorno de la actual calle de San Agustín, estuviera presidido por una imponente galería pictórica con las nueve musas clásicas: Calíope, Clío, Euterpe, Talía, Melpómene, Terpsícore, Erató, Plomnia y Urana

El Teatro de Caesaraugusta se ubicó al lado del cardo, muy cerca de la puerta sur, ocupando un espacio protagonista en el urbanismo de la Colonia. Dada su magnitud, se le estima capacidad para albergar a 6.000 espectadores. Si bien es un teatro muy a la romana en su diseño, destaca por ser los pocos teatros en Hispania con una entrada, o aditus en el eje central. Si bien su funcionamiento parece que se limitó a los siglos I al III su potente estructura fue utilizada por los distintos habitantes de la histórica Zaragoza con distintos usos, hasta emerger en el año 1972. La máscara teatral de terracota que se muestra en la exposición, apareció durante las excavaciones arqueológicas del teatro romano en 1984. Representa a un personaje grotesco con una boca exageradamente grande, presenta el ceño fruncido y un peinado muy definido hacia atrás. Se ha identificado con uno de los personajes normalizados de la nueva comedia romana: el esclavo.

Mosaico de El «Juicio de Paris». Tesela y mortero de cal. Finales del siglo II a principios del siglo III. Museo de Zaragoza. Foto. José Antonio Val.

Caesaraugusta cristiana

La paterna es un objeto vinculado a la liturgia cristiana desde sus albores hasta la actualidad. Durante la eucaristía se servía como elemento portador del simbólico Cuerpo de Cristo para su consagración. Esta pieza localizada en el entorno de la calle Torrecilla de Zaragoza se estima en torno al siglo VII. Contemporáneamente a esta pieza, se cierra un largo periplo de más de quinientos años en los que el cristianismo pasó de ser una religión perseguida como pagana por el Imperio a convertirse en la religión oficial desde que el emperador Teodosio enuncia el Edicto de Tesalónica en el año 380. El culto cristiano en la ciudad debió ser significativo en la fase previa a la legislación de su práctica si atendemos a la temprana fecha de adscripción a la ciudad de la figura episcopal, a mediados del siglo III. La conservación de los magníficos sarcófagos paleocristianos del siglo IV ubicados en la hoy Basílica de Santa Engracia atestiguan una importante necrópolis en esa zona de la ciudad.

Paterna litúrgica. Bronce. Siglo VII. Museo de Zaragoza. Foto. José Antonio Val.

El Ayuntamiento de Zaragoza prolonga la exposición

La exposición, que se inauguró el pasado 18 de octubre del 2024 en el Museo del Teatro de Caesaraugusta, amplía su calendario de exposición. El Ayuntamiento de Zaragoza seguirá poniendo a disposición de los ciudadanos y los visitantes esta muestra hasta mediados de septiembre del presente año, después de cuatro meses en los que ha cosechado un gran éxito de asistencia. Hasta febrero la han visitado más de 14.000 personasinteresadas en los 17 vestigios, en su mayoría procedentes del Museo de Zaragoza.

CCA·XVII. Caesaraugusta en 17 piezas. Museo del Teatro de Caesaraugusta. Hasta mediados de septiembre del 2025.

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