Miquel Navarro, entre lo terrenal y lo celestial

Figura para la batalla. 2008. Aluminio marino macizo. Foto. José Antonio Val Lisa.

José Antonio Val Lisa & Daniel Pérez Artigas

El pintor y escultor Miquel Navarro (Mislata, Valencia, 1945) acaba de inaugurar en el Museo Goya de la Fundación Ibercaja una ambiciosa exposición que reúne cerca de 40 piezas que muestran la evolución del artista valenciano a lo largo de más de 50 años. Considerado como uno de los artistas más destacados del panorama contemporáneo español e internacional, su obra está presenta en museos como el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York, el Centre Georges Pompidou de París, el Museo Nacional de Arte Reina Sofía o el IVAM de Valencia. Así mismo, ha realizado exposiciones en importantes galerías de todo el mundo, donde también ha realizado grandes esculturas en espacios públicos. Entre sus múltiples reconocimientos, se encentran el premio Nacional de Artes Plásticas en 1986. El poder, la soledad o la ambición humana son los elementos centrales que conforman la exposición de esculturas que está comisariada por Lola Durán y que contará con una doble sede que se inaugurará en Mobility City a finales de octubre.

Luna menguante. 2024. Madera, aluminio, pintura y plata. Foto. José Antonio Val Lisa

La muestra, de título Miquel Navarro. Metrópolis lunar, recibe al visitante en el patio central del museo con una monumental pieza, realizada en aluminio marino macizo, que lleva por título Figura para la batalla. Esta escultura con sus más de 3 metros de altura y 350 kilos representa a un guerrero poderoso, resistente y amenazador, a la vez que protector y en una soledad inmensa: una dualidad propia de la obra de Navarro. Y es que el artista, influenciado por el desarrollo industrial, mantiene en su obra un contraste entre lo ancestral y lo contemporáneo, lo terrenal y lo espiritual. Uno de los símbolos más reconocibles en la obra de Miquel Navarro son las torres, estructuras verticales a menudo comparadas con tótems que nos muestran su reflexión sobre el poder y la ambición de las personas por alcanzar lo más alto (el cielo), que, a su vez, implica una profunda soledad (la tierra). En esta línea encontraremos en la primera sala obras como: Toscana, Menhir o Astronomía, qué, de alguna manera, representan el universo e imaginario más personal del artista. Dentro de esta primera sala, asistimos a los collages realizados expresamente por Navarro para esta exposición. La luna en su obra proyecta la dualidad entre lo visible y lo oculto. Destacan algunas piezas como: Metrópolis con urbe, Luna llena, luna creciente o Poema lunar.

Canal y tuberías. 2007. Aluminio marino pintado. Foto. José Antonio Val Lisa.

Elementos arquitectónicos

En la segunda y última sala de la exposición encontramos la referencia conceptual de la cultura antigua. El Proyecto esfinge es una visión, su interpretación contemporánea de una esfinge egipcia, donde se muestra ese origen con la tierra y su conexión con lo divino; en la escultura Aljibe con minarete muestra una clara referencia a sus recuerdos de infancia en Mislata (Valencia) donde el agua y el barro tienen un especial significado, así como la importancia de preservar los elementos más esenciales. Por último, la obra Turquesa nos muestra un minarete que se alza al cielo en un dialogo entre lo terrenal y lo celestial. Entre las piezas que figuran en esta segunda sala destaca un pre boceto titulado Canal y tuberías (2007), para la escultura Válvula con alberca (2008), obra original del artista que puede verse en la Avd. Ranillas, frente a las instalaciones de Aragón Televisión. Artista multidisciplinar, en esta exposición se podrá admirar una película realizada por el artista valenciano.

Miguel Navarro. Metrópolis lunar. Museo Goya Colección Ibercaja-Museo Camón Aznar. Hasta el 20 de diciembre del 2024.

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