Arte y naturaleza. Un viaje a través de su historia

Wassily Kandinsky. Cielo azul. 1940. Óleo/lienzo. Centre Pompidou, París. Musée national d´art moderne. Foto. José Antonio Val.

José Antonio Val & Daniel Pérez Artigas

La fascinación por las formas de la naturaleza es tan antigua como el arte. En el fondo de ello se encuentra la voluntad de comprender, de reproducir más bien las formas de la naturaleza para mostrar su belleza, su fuerza y su armonía y expresar, así, la maravilla ante el milagro de la vida. En la década de 1930, bajo la doble influencia del surrealismo y la abstracción, se desarrolla el bioformismo, una tendencia que impregna el conjunto de creaciones artísticas y transciende a varios movimientos. Las formas curvas y sencillas, la alusión a estructuras orgánicas o procesos naturales como la metamorfosis caracterizan las obras asociadas a esta estética. Durante este periodo fotógrafos, artistas, arquitectos y diseñadores elaboran nuevos modos de observar y mostrar la naturaleza.

Cristiana de Marchi. Sellos conmemorativos. 2019-2020. Centre Pompidou, París. Musée national d´art moderne. Foto. José Antonio Val.

Arte y naturaleza. Un siglo de biomorfismo brinda una oportunidad extraordinaria de reflexionar entre el arte y la naturaleza, entre la cultura y la ciencia, a partir de la colección del Centre Pompidou (París). Presenta una selección magnífica de obras del siglo XX de todas las disciplinas: pintura, escultura, fotografía y diseño, que incluye todos los grandes nombres, como Dalí, Picasso, Raoul Hausmann, Kandinsky, Miró, Le Corbusier, Paul Klee, Alvar Alto. Con una presencia importante de artistas de las últimas décadas que han aportado nuevos puntos de vista comprometidos, como Pamela Rosenkranz o Neri Oxman. La muestra se articula en cuatro ámbitos temáticos, tejidos sobre una base cronológica y temática. Arranca con una escultura de bronce de Henri Laurens Metamorfosis, de 1940, que da la bienvenida a los visitantes y llega hasta hoy, cuando los artistas se replantean la relación con el entorno, amenazado por múltiples crisis con una obra inédita, que se muestra por primera vez en el CaixaForum Zaragoza, de la artista Cristiana de Marchi, y se titula Sellos conmemorativos (2019-2020).

Jean Dubuffet. La plantilla irlandesa. 18 de septiembre- 19 de septiembre de 1961. Óleo/lienzo. Centre Pompidou, París. Musée national d´art moderne. Foto. José Antonio Val.

De un arte contemplativo a un arte artificial

El arte se concibe como un organismo, y su historia, como un desarrollo, al mismo tiempo su vitalidad se afirma simbólicamente en un contexto muy particular, la época de entreguerras. En la segunda mitad del siglo XX, las plantas, los bosques o los paisajes empiezan a formar parte de la obra de los principales artistas del momento. En sus lienzos de los años treinta, Pablo Picasso somete a las siluetas femeninas a unas deformaciones curvilíneas que les confiere un aspecto orgánico. Vasily Kandinsky, en su obra maestra de la colección del Centre Pompidou, Azul cielo, de 1940, muestra las formas pintadas sobre un fondo azul que remite al agua, pero también al cielo, recuerdan estas pequeñas figuras a organismos microscópicos y pequeñas amebas. En sus esculturas, a la vez figurativas y abstractas, Jean Arp asimila las redondeces del cuerpo a las curvas lisas de los guijarros, mientras el artista plástico dadá Raoul Hausmann fotografía desnudos minerales y sensuales tendidos sobre la arena.

Andrew Kudless. Crisálida III. 2012. Centre Pompidou, París. Musée national d´art moderne. Foto. José Antonio Val.

No es hasta bien entrada la década de 1960, cuando la naturaleza deja de ser, para muchos artistas, un simple depósito pictórico para convertirse en una fuente de creación. En la obra Las plumas de Esopo, una obra de 1968, él artista Pino Pascali introduce la dimensión táctil con una obra que plantea la relación de la escritura- la cultura—con él mundo animal- la materialidad de la pluma-. Una obra del artista italiano Giuseppe Penone, de 1973, incorpora elementos de la naturaleza con un enfoque conceptual. Es el caso de Albero (Árbol), que revela el árbol oculto en las vigas industriales de madera.  La historia del diseño mantiene un vínculo muy estrecho con la historia de la industrialización en lo que a la noción de naturaleza se refiere. En las vanguardias artísticas de principios de siglo destaca la observación de la naturaleza y el estudio de las ciencias naturales, que conducen a un vocabulario de nuevas formas, u objetos de líneas curvas, a imagen y semejanza de los seres vivos. En los últimos años, las nuevas tecnologías científicas y la biotecnología han irrumpido en la creación artística para hacer que emerjan nuevas formas de ecología política y social. Los artistas actuales crean obras con biomateriales o materia orgánica y trabajan con procesos naturales para crear obras de arte conceptuales que evolucionan como organismos vivos. Buenos ejemplos en esta exposición podrían ser la estructura diseñada en el año 2012 por Andrew Kudless Crisálida III, realizada a partir de la forma de una colonia de bálanos. La obra realizada a partir de redes orgánicas y estructuras celulares, titulada Medusa 1 (2012), realizado por la artista israelí Neri Oxman, creando una forma que puede ser la medusa animal o la figura mitológica: monstruo y amuleto. En sus maquetas, la artista Alisa Andrasek, trabaja a partir de materiales biónicos que se producen a partir de materiales biológicas tratadas con herramientas digitales para crear formas arquitectónicas inspiradas en el mundo orgánico.  

Arte y naturaleza. Un siglo de biomorfismo. CaixaForum Zaragoza. Hasta el 27 de octubre del 2024.

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