Ignacio Fortún. Arquitecto de nuevos mundos

Hay un camino antiguo III. 2023. Esmalte/latón. Foto. José Antonio Val.

José Antonio Val Lisa & Daniel Pérez Artigas

Es bien sabido que el pintor aragonés Ignacio Fortún (Zaragoza, 1959) desde mediados de los noventa abandonó la pintura sobre lienzo, pasó fugazmente por la tabla de madera y abrazó la extraña idea de pintar sobre superficies metálicas, en especial, sobre planchas de zinc previamente tratadas con ácido y lijadura. Posteriormente comenzó el estudio de la luz sobre estas superficies, que le aportó una nueva dimensión lumínica en el desarrollo de su trabajo. La primera colección pictórica que dedica a un tema urbano que posteriormente tendrá un destacado desarrollo fue en su serie Barrio (1997-2000), que desarrolló en el barrio de Las Fuentes de Zaragoza, lugar donde tiene su estudio de trabajo.

Ejercicio de color en Cosuenda. 2020. Esmalte/aluminio. Foto. José Antonio Val.

Las salas Goya y Saura del edificio Paraninfo de la Universidad de Zaragoza acogen el proyecto expositivo Ignacio Fortún. Cinco capítulos, organizado por el Vicerrectorado de Cultura y Proyección Social. Fortún, en esta exposición, explora la relación entre el individuo y la comunidad, utilizando los paisajes urbanos, naturales y las arquitecturas calladas como metáforas de identidad en un mundo en transformación. Organizada en cinco capítulos, la exposición revela la maestría técnica y la profundidad conceptual del pintor que se potencian a través de los soportes metálicos en los que se desarrolla habitualmente la obra de Fortún, a los que ha añadido en esta ocasión técnicas más tradicionales como la pintura sobre tela y papel, que le permite trabajar con las calidades y cualidades lumínicas de cada uno de los materiales.

El paisaje como medio argumental

En la pintura de paisaje de Ignacio Fortún encontramos un tratamiento especial en el que el artista pone el foco en una determinada perspectiva, en la que mantiene un equilibrio exacto ente pigmentos y captación de la luz. Sin embargo, en la serie Hay un camino antiguo (2023), encontramos la germinación de una nueva percepción lumínica. Un nuevo soporte que aporta cualidades más cálidas, con un mayor volumen a las zonas boscosas y mayor definición al espacio natural. En esta serie da la impresión de que estamos ante bellos cobres flamencos del siglo XVII, y no ante esmaltes sobre latón; ello es debido a que los reflejos sobre el esmalte proporcionan distintas tonalidades. Este factor ha hecho que el tratamiento de la pintura varie en su factura final, ofreciendo una visión del mundo dentro de un cariz naturalista y al mismo tiempo transcendental.

Final y principio I, II, III, IV. (Retablo). 2022. Esmalte/latón. Foto. José Antonio Val.

En cambio, en otras series naturalistas como El agua que nos lleva (2019-2022), en composiciones sobre zinc o en aluminio, como Monja en las afueras (2021); Azud de Urdán (2020) o En Cabañas de Ebro (2022), las obras adquieren un aire entre romántico y nostálgico a partes iguales. Son imágenes en las que en cada una de sus pinceladas transcurre el agua del río, sus ramajes, sus orillas, elementos esenciales en la producción plásticas de los últimos años del pintor. En cuanto a las características técnicas es necesario señalar la importancia de la luz, recurso plástico integrador en todas las composiciones.  

Tiempos cambiantes

En la serie La visita (2021-2022), que es así mismo el título de un cuadro que construye la exposición de Fortún, el pintor, que aquí actúa como arquitecto-guía, nos sumerge en un discurso hacía un futuro incierto pero lleno de posibilidades. Obra a obra, encontramos una naturaleza abrupta, en la que se observan edificios inacabados, pasarelas construidas en geografías montañosas y, sobre todo, destaca la escasa aparición de la figura humana. Una atmósfera argumental casi post apocalíptica que nos habla de la pérdida identitaria, aquella que parecen buscar los escasos personajes que se asoman a estas composiciones. En la serie Hombre de azul oscuro (2023), se acentúa el dibujo en la utilización de una técnica mixta, acrílico y pastel sobre papel.

La visita. 2021. Esmalte y óleo/aluminio. Foto. José Antonio Val.

Encontramos una notable presencia visual del esmalte, que como hemos visto permite relajar el tratamiento técnico de la plancha y concentrar la expresión artística, en composiciones de mayor tamaño como La visita (2021); en el retablo titulado Final y principio I, II, III, IV (2022), o en la serie En el país de las sombrillas (2020-2023); en especial, en la obra titulada Ejercicio de color en Cosuenda (2020).

El artista es un cronista de la sociedad, la desmenuza en un espejo en cuyo reflejo se muestra el teatro de la cotidianeidad. Ignacio Fortún, en su exploración sobre las capacidades del espectro lumínico sobre metal, reflexiona, con armonía y lucidez, sobre la sociedad que nos rodea. Esta idea está implícitamente relacionada con la colección de obras realizadas para esta exposición de la Universidad de Zaragoza; en ellas encontramos la síntesis de la relación entre el ser humano y el paisaje, a través de un lenguaje clásico-actual que sobresale por la intensidad de sus cualidades.   

Ignacio Fortún. Cinco capítulos. Paraninfo Universidad de Zaragoza. Hasta el 29 de junio del 2024.

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