Broto, un viaje vital dedicado a la pintura 

Sin título, 2020. Acrílico sobre papel. Foto. José Antonio Val.

José Antonio Val Lisa & Daniel Pérez Artigas 

Siguiendo la labor de revisión y reconocimiento que se lleva a cabo desde el Vicerrectorado de Cultura y Proyección Social de la Universidad de Zaragoza de la obra y trayectoria de los artistas aragoneses actuales más importantes en las salas del Paraninfo, toca ahora disfrutar de la obra de José Manuel Broto (Zaragoza, 1949). 

Las salas Goya y Saura acogen tres décadas de una explosión cromática y muchas constantes en la obra de Broto, que quizá podrían resumirse, en una palabra: el color. En esta exposición comisariada por Lola Durán, Broto, navega con soltura entre el tradicional pigmento y el ámbito digital, con el color como absoluto protagonista. De esta travesía plástica, que da título a la exposición, podremos ver veintiocho obras provenientes de colecciones públicas y privadas. 

Sin título, 2009. Tintas pigmentadas sobre papel. Foto. José Antonio Val.

Itinerario de un artista aragonés 

Zaragoza y su actual estudio en Son Carrió (Mallorca), son el inicio y el fin, hasta el momento, de un viaje que le ha llevado por Barcelona, París, Montrouge (Francia), Vitry- sur-Seine (Francia), Sevilla Montevideo y Sant Llorenç des Cardassar (Mallorca). La Barcelona de 1972, era una ciudad ideal para crear, que entraría en ebullición al alcanzar la dictadura franquista. En un piso de la calle Hospital, Broto se reunía con algunos de sus mejores compañeros de viaje. Entre ellos el pintor turolense Gonzalo Tena, Federico Jiménez Losantos, por aquel entonces profesor y periodista más tarde, Javier Rubio, amigo desde Zaragoza que atravesaba su etapa de artista, y Xavier Grau, barcelonés, también pintor. El sexto miembro de los Trama, José Miguel Alcrudo, librero, con grandes conocimientos y experiencia editorial. El grupo realizó en sus seis años de vida quince exposiciones en España y en el extranjero. Fueron seleccionados para participar en la exposición España. Vanguardia artística y realidad social (1936-2979), que se presentó en la Bienal de Venecia de 1976, en el Pabellón Internacional, debido a que la participación oficial del Estado español fue rechazada por no ser éste todavía un país democrático. 

 París, que es la gran capital de Europa por su oferta cultural y posee los mejores museos del mundo en los que se exhiben las obras maestras de la historia del arte, ejerció en Broto, una atracción irresistible. En la década de los ochenta, el artista, abandona el óleo, de lento secado, por la pintura acrílica que permitía abreviar los tiempos, además de ser más limpia y no desprender olor.  

En el año 1986, en su primera exposición en Nueva York, en la galería Germans Van Eck, el Metropolitan Museum of Art adquirió una obra de gran formato, León, lo que le valió a Broto la posibilidad de conseguir de inmediato la famosa carta de residencia en EE.UU. como creador. También en Alemania tuvo la oportunidad de establecer estudio y residencia. Tras una exposición de artistas jóvenes, le concedieron un premio y el galerista que lo había presentado le ofreció la posibilidad de instalarse allí, lo que le seducía aún menos que la aventura americana.  

A partir del año 2010, con el paréntesis de Montevideo, Broto fija su residencia permanente en Mallorca. Francia ya es el pasado y las Islas Baleares son el presente; como hemos visto, Broto ha tenido muchos estudios, aunque duda que sea a consecuencia de un espíritu nómada. Más bien es el resultado de un empeño constante por mejorar el lugar de trabajo. Por aliarse con el máximo espacio y la mejor luz para concebir sus obras en las mejores condiciones.  

Sin título, 2020, Acrílico sobre papel. Foto. José Antonio Val.

La travesía plástica de Broto 

En el año 1996, tras ganar el Premio Nacional de Bellas Artes, expuso en el Museo Nacional Reina Sofía, y encontró su sitio en los foros nacionales e internacionales. Es en esa época en la que el artista incorpora a su método de trabajo la generación de imágenes por ordenador, lo que le aporta una nueva dimensión no solo cromática, sino también textual. Su obra no solo abarca los grandes cuadros llenos de color, conocidos por todos, también se encuentran pequeños cuadros, casi siempre al acrílico, así como el dibujo y el grabado, que en este caso no figuran en esta exposición.    

Para Broto, la abstracción es un registro muy amplio, que le permite variaciones infinitas y lecturas sensoriales. Un campo infinito e inagotable donde todo es posible. 

Es fácil reconocer en estos momentos la obra del artista aragonés.  A lo largo de los años Broto inventaba y se reinventaba. Desde su primer estudio en la calle Santa Isabel de Zaragoza, en donde pintaba y ensamblaba componiendo bajorrelieves en grises y blancos hasta la obra más actual que puede verse en las salas del Paraninfo, descubrimos a un Broto que convierte su obra en pura luz, potencia y expresión en cada una de las abstracciones que atraviesan el lienzo y las formas geométricas que las sujetan.   

Relatos VII, 2022. Acrílico sobre tela. Foto. José Antonio Val.

Los fondos de sus cuadros suelen ser más bien monocromáticos, y siempre hay una manifestación de una figura más bien uniforme, tal vez sea una sugerencia plástica, o un capricho; en cualquier caso, es el color el que otorga las formas y no al revés, es el protagonista de toda la creación artística, no es ni un adorno ni un complemento. José Manuel Broto compone sinfonías cromáticas usando colores muy vivos: rojo, amarillo, azul, verde…etc…Siendo predominante el color rojo- en la exposición, destacamos algunas obras como: Sin título (2007, acrílico sobre tela), Sin título (2008, acrílico sobre tela), Sin título (2003, tintas pigmentadas sobre papel), Sin título (2009, tintas pigmentadas sobre papel) o  Sin título (2020, acrílico sobre papel).-  Son los colores de la vida y del ímpetu por seguir viviendo y creando, los que sujetan y organizan las formas geométricas que el artista añade a la obra final, en definitiva, los colores de Broto son el hilo narrativo y el elemento estructural de toda su obra. 

Broto. El viaje (1994-2022). Paraninfo de la Universidad de Zaragoza. Hasta el 17 de febrero del 2024.  

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